Praga es una ciudad mítica llena de puentes, torres doradas y cúpulas de iglesias. En los monumentos que inundan sus románticas callejuelas, por las cuales perderse es el mejor de los regalos, se entremezclan una gran variedad de estilos arquitectónicos. Praga es sobre todo una ciudad viva donde se encuentran una cantidad considerable de teatros, salas de conciertos, espacios de exposiciones, museos y galerías.
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Praga nació en una encrucijada de caminos, ya que estaba en el eje de antiguas rutas comerciales. La historia de la ciudad va íntimamente ligada a la de su castillo, fundado por el príncipe checo Borivoj, a mediados del siglo IX.
La entrada principal al recinto del castillo se encuentra en la plaza Hradcanské. Atravesaremos la puerta principal, decorada con estatuas de gigantes obra de Platzer, y llegaremos al Primer Patio del Castillo de Praga, donde podremos disfrutar de la milenaria historia de este conjunto único.
La Catedral de San Vito, centro espiritual y perla arquitectónica del país, es el templo principal del Castillo. La Puerta del Oro (en el pasado fue la entrada principal a la catedral) está separada de la nave central por una antesala que figura entre las filigranas escultóricas de piedra. Uno de los momentos más bellos para visitar este edificio es durante el atardecer, cuando los rayos del sol penetran por los magníficos vitrales, ofreciendo un espectáculo colorista inigualable. La segunda iglesia por importancia de este enclave es la Basílica de San Jorge, de estilo románico. De esta construcción destacan las dos torres de marga blanca de diferente anchura cada una.
Bajaremos por la Vieja Escalinata hasta Klárov. Desde ella podremos ver uno de los paisajes más bellos de Praga y tendremos la ocasión de contar las torres que se divisan desde este emplazamiento. Este idílico lugar fue antaño donde se ajusticiaban a los reos. Tal vez por este motivo se alza la estatua dedicada a Santa Bárbara, patrona de los condenados a muerte.
El Puente de Carlos es sin duda una de los monumentos más insignes de la capital checa. Cualquier persona que visite Praga recorrerá este puente varias veces y se dejará atrapar por la magia que desprende. Y es que el Puente de Carlos es una galería de arte al aire libre.
Las estatuas y grupos escultóricos que lo custodian hablan de sentimientos, de amor y de fe. Aunque durante algunos periodos históricos trágicos para esta ciudad fue el lugar desde donde defenestraron, cual patíbulo, a más de un aristócrata y dirigente político.
De estilo gótico, el puente se construyó bajo el reinado de Carlos IV en el siglo XIV donde estaba ubicado anteriormente el puente de piedra de Judith (esposa del rey Vladislao I) que fue arrasado por una riada en el año 1342. Sin embargo, no fue hasta finales del siglo XIX que el puente de Carlos empezó a llevar el nombre de su fundador. Anteriormente era conocido con el nombre de puente de piedra o puente praguense.
En ambos extremos del puente, que tiene una longitud de 520 metros, se alzan torres con puertas que lo convirtieron en un bastión difícil de acceder. En el lado de Malá Strana hay dos torres mientras que en el de la Ciudad Vieja tan sólo una, considerada por muchos una de las más bellas de Europa.
Las dos torres asimétricas del puente en Malá Strana custodian la puerta gótica. En las almenas dentadas de ésta se encuentran los escudos de la Ciudad Vieja y de Malá Strana. La torre menos alta es de estilo renacentista con un marcado origen románico (se cree que es anterior al mencionado puente de Judith) y formaba parte de las fortificaciones del asentamiento ubicado en la orilla izquierda del río Moldava. La torre más alta, del siglo XV, imita a la del puente de la Ciudad Vieja.
En la Edad Media, los puentes solían estar provistos de torres para proteger las orillas del río contra los ataques del enemigo. En situaciones de peligro se cerraban las rejas de las torres en ambas orillas y el puente se convertía en una fortaleza que impedía a los invasores pasar al otro lado de la ciudad.
En el lado opuesto se alza orgullosa la Torre del Puente de la Ciudad Vieja, construida por Petr Parlér, arquitecto alemán que se instaló en Praga y pasó a ser el proyectista oficial de Carlos IV. Obra de Parlér es también la catedral de San Vito y el propio puente de Carlos.
La torre tiene una rica decoración escultórica. Están representados los reyes Carlos IV y Venceslao IV y los patronos y santos checos. También oculta muchos símbolos y alegorías al ser dividida por las cornisas horizontales en cuatro partes.
Dejamos atrás el Puente de Carlos y aparecemos en la llamada Ciudad Vieja (Stare Mesto) donde nos da la bienvenida la plaza de los Cruzados de la Estrella Roja donde de levanta orgullosa la monumental escultura dedicada a Carlos IV, uno de los monarcas más importantes de la historia de Bohemia. En este sitio destacan la iglesia de San Francisco, sede de la orden religiosa que dio nombre a la plaza, la basílica de San Salvador, y el Klementinum, sede hoy de la Biblioteca Estatal de la República Checa y antiguo colegio mayor de los jesuitas.
El Klementinum siempre ha sido un enclave cultural de gran importancia: primero como sede de varias escuelas latinas, y paulatinamente como sede de la imprenta de los jesuitas, de la Universidad Carlo-Fernandina, del observatorio astronómico, del museo de matemáticas, y de la biblioteca. La Biblioteca Nacional del Klementinum, con más de 230 años historia, cuenta con un patrimonio de más de 6 millones de volúmenes.
Si proseguimos con nuestro recorrido apareceremos en una de los lugares más concurridos de Europa: la plaza de la Ciudad Vieja. El primer monumento que veremos es el ayuntamiento, construido en el siglo XIV, del que destaca su imponente torre. En la cara sur de ésta se encuentra uno de los símbolos de Praga, el reloj, ideado por el relojero Mikulás de Kadane y el astrónomo Jan Sindel.
Cientos de visitantes se esperan a las horas en punto para contemplar uno de los espectáculos más peculiares de Praga. Desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la tarde se abren las ventanillas por encima de la esfera del reloj y circulan las figuritas representativas de los apóstoles, el esqueleto y las alegorías de la avaricia y de la vanidad. El gallo dorado entre las ventanillas concluye cada doblar de campanas. El reloj es un indicador de la ciencia astronómica ya que señala los años, los meses, los días, las horas de la salida y la puesta del sol y los signos del zodíaco. Un consejo: si se queda absorto mirando el reloj tenga a buen recaudo sus pertenencias ya que este enclave es el feudo preferido de los carteristas de la zona. Aunque el mejor lugar para ver el cambio de hora es desde las ventanas del Café Milena, justo enfrente del reloj.
Si nos adentramos en la plaza nos toparemos de frente con las torres de la iglesia de Nuestra Señora de Týn, fundada a finales del reinado de Juan de Luxemburgo. Las torres gemelas, de 80 metros de altura, están coronadas por el imponente frontispicio de estilo gótico tardío sobre el cual se hallaba la estatua del rey husita Jorge de Podebrady.
Uno de los monumentos praguenses con más historia es la Torre de la Pólvora (calle Na Príkope, Praga 1), gran exponente del gótico florido del siglo XV y obra del arquitecto Matías Rejsek de Prostejov. La edificación, que sirvió como antiguo polvorín hace siglos (de ahí proviene claramente su nombre), tiene 65 metros de altura y divide las dos zonas más significativas de Praga: la ciudad nueva (Nové Mesto) y la ciudad vieja (Stare Mesto). Después de subir los 168 escalones de piedra que conducen a lo más alto, podremos deleitarnos con una de las muchas vistas espectaculares que nos regala Praga.
La Torre de la Pólvora se alza en el emplazamiento que ocupaba una torre defensiva de la primera mitad del siglo XIII. Por aquel entonces era conocida con el nombre de Horska Brana (Puerta de Montaña) y era una de las 13 torres que, desde el año 1232, custodiaban la muralla de la más antigua Ciudad Vieja Praguense. Esta puerta era el acceso para las rutas comerciales provenientes de Kutná Hora, Bohemia Oriental, y las que partían de Polonia y del Báltico.
Praga y Kafka
Praga es kafkiana no sólo porque en esta ciudad transcurrió gran parte de la vida de este escritor, sino porque algunos lugares de ella inspiraron su obra. La presencia de Kafka enPraga se respira y se palpa por doquier. En este sentido, la iglesia de San Nicolás fue durante un tiempo el paisaje urbano que veía el autor de La Metamorfosis desde su ventana de la casaOppelt, en la esquina de la avenida de Parížská con la plaza de la Ciudad Vieja. En el río Moldava, Kafka nadaba y remaba en su propia canoa, a la que bautizó con el nombre de Bebedor de Almas (Seelentränker).
En la calle Na Porici No 7, próxima a la Torre de la Pólvora, todavía está en pie el edificio que fue de la Compañía de Seguros contra Accidentes del Trabajo, entidad en la cual el escritor trabajó durante casi doce años. Es un gran edificio de estilo neoclásico francés, de tres plantas coronadas por una cúpula y donde nació seguramente una de sus obras más insignes: El proceso.
Otra parada para aquellos que hagan un recorrido por la Praga kafkiana es la Universidad Carolina, en la calle Zelezná, donde el joven Kafka estudió Derecho. Pero, sin duda, uno de los lugares de culto por excelencia es la Calle del Oro, en el corazón del Castillo. El número 22 de la también llamada calle de los alquimistas (leyendas tradicionales afirman que éstos vivieron en este curioso pasaje durante el reinado de Rodolfo II) Kafka y su hermana Ottla alquilaron una de las diminutas casitas que aún hoy se conservan en pie. A diario, durante varios meses, Kafka cruzaba el puente de Carlos y subía desde la ciudad hasta el castillo al atardecer para encerrarse en este estudio a escribir.
La Casa Minuta, en pleno centro de la Ciudad Vieja, acogió a los Kafka entre los años 1889 y 1896. Fue el lugar donde nacieron sus tres hermanas: Elli, Valli y Ottla. La también conocida como Al Minuto presenta esgrafiados del siglo XVII y cuenta en su fachada con un león, símbolo de un anterior establecimiento al de los Kafka, la farmacia del León Blanco.
Guía práctica
Datos básicos
Prefijo telefónico: 00 49
Población: Praga tiene alrededor de 1,2 millones de habitantes
Clima
Templado en el que se alternan las cuatro estaciones, una mezcla del clima oceánico y continental; en invierno inestable y en verano cálido. La temperatura media en enero,el mes mas frío del año, es aproximadamente de -2 C mientras que en el mes de julio, el más caluroso, llega a unos +20 C.
Documentación
Los ciudadanos de los países de la Unión Europea pueden entrar con el D.N.I. (o pasaporte) válido, no se requiere validez mínima. En cuanto a la atención médica, los ciudadanos de la UE se pueden aprovechar de la tarjeta E-111, que le expiden al instante en su oficina de Seguridad Social correspondiente.
Qué comprar
Los típicos souvenirs checos son el cristal de Bohemia (sobre todo el cristal tallado y las figuritas), la porcelana, las joyas de granates, la bisutería y las marionetas.
Más información en:
Oficina de turismo checa www.czechtourism.com
Texto: Joan Coma Fotos: Czech Tourism