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mallorca1.jpgMallorca, de Palma a Pollença

Mallorca nos cautiva con una fuerza que sobrepasa el tiempo.

Desde épocas lejanas, el ser humano que ha pisado la isla se ha enamorado al momento. Quizás sea el Mediterráneo, que alcanza la isla con todo su esplendor. O sus playas, que sorprenden siempre a quien las visita porque descubre un paraíso de arenas plácidas mimadas por el mar transparente. Serán sus pueblos de interior, cargados de historia, tradiciones y gentes de buen corazón? O es Palma la que nos seduce, con sus calles encantadores que nos llevan directamente a un pasado rico y lleno de esplendor? Sin duda, el conjunto entero de la isla de Mallorca es la que nos entrega un mundo de sensaciones, paisajes únicos y momentos inolvidables.

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La Bella Palma

La ciudad de Palma de Mallorca crece escalonada y resguardada sobre la bahía de Palma, y su mirada siempre vigila el mar. Pasear por Palma es fundirse en el tiempo y dejarse llevar por las callejuelas medievales donde las sorpresas van llegando una tras otra. Es una ciudad con una historia incesante, y las huellas de pueblos romanos, árabes y cristianos han ido conformando en Palma un carácter abierto y cercano, donde la cultura se respira en todas partes y donde el visitante enseguida comprenderá cómo vive y respira la ciudad y sus ciudadanos.

Sin duda, la Catedral de Santa Maria de Palma de Mallorca, la construcción que fue iniciada en 1229, y popularmente conocida como La Seu, es la protagonista de la visita a Palma por su espectacularidad, pero sobre todo por su singularidad , ya que se vierte al mar sobre las murallas árabes que protegían la ciudad, la única catedral gótica que cumple este peculiar dato. Y no sólo eso, es la catedral más alta del estado, la catedral gótica más alta de Europa y su rosetón gótico es también uno de los más grandes del continente.

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Si seguimos paseando por el casco antiguo de Palma, poco a poco iremos rememorando el esplendor de la ciudad. En esta zona se concentran casi todas las joyas arquitectónicas, y es aquí donde encontramos los palacios de la nobleza mallorquina y las iglesias más importantes.
Cabe destacar la visita al Palau de la Almudaina, el Palacio Real de Palma. El conjunto actual, de origen romano, es una modificación del alcázar musulmán iniciado en el año 1281 y es la residencia oficial de verano de la familia real.

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Desde la Plaza Mayor, centro neurálgico de la ciudad, se extienden calles peatonales, como la de Sant Miquel o Jaume II, con centenares de tiendas con encanto y tascas antiguas donde saborear la mejor tradición mallorquina. El Castell de Bellver es otro lugar ineludible de Palma. Situado a tres kilómetros del centro sobre una colina, las vistas panorámicas de la ciudad, la bahía y el puerto, son espectaculares. Al igual que la Catedral, el castillo es todo un tesoro por sus características únicas: se trata del castillo de planta circular más antiguo de Europa, teniendo en cuenta que sólo hay tres castillos de planta circular en el continente. Construido a principios del siglo XVI por orden del rey de Mallorca Jaume II, el castillo de Bellver combinó las funciones de defensa y de palacio. Pertenece al estilo gótico y en su interior encontraremos el Museo d'Història de la Ciutat.

Palma esconde muchos otros lugares interesantes, pero lo dejamos en vuestras manos, porque la sorpresa sea más impactante. Salimos de la ciudad y nos dirigimos a explorar otros puntos también fascinantes de la isla.

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Hacia el norte de la isla

A sólo 17 kilómetros de la capital encontraremos el bucólico pueblo de Valldemossa, en el corazón de la Serra de Tramuntana y las montañas más altas de la isla. Las casas color tierra se recogen por callejuelas estrechas y empinadas, y el tiempo deja de apresurarnos. La Cartuja de Valldemossa es la joya indiscutible del municipio, ya que por el conjunto monumental han pasta personajes ilustres de todo el mundo. Los más destacados son la pareja que formaban el genial músico Chopin y la escritora George Sand, que pasaron el invierno de 1838-39 inmersos en la paz cálida de las paredes de este antiguo monasterio de monjes cartujos, aunque en su origen fue la residencia de Sancho, hijo del rey Jaume II.

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Seguimos hacia el norte, destino Sóller, pero antes de llegar a este municipio, nos podemos desviar hasta Llucalcari, un pequeño pueblo idílico donde descubrimos uno de los paisajes más pintorescos de Mallorca: acantilados sinuosos, bosque mediterráneo de olivos, pinos y almendros, y una escalera de piedra que nos conduce a una pequeña cala de aguas transparentes y tranquilas conocida sobre todo por los charcos que forma una fuente de agua dulce donde podemos relajarnos en baños de barro.

Sóller es ideal para excursionistas que quieran compaginar mar y montaña, ya que desde el pueblo se ramifica una red de caminos, la mayor parte de ellos empedrados, que descubren rincones de gran belleza mientras se serpentea la costa. 
 

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Muy cerca de Sóller, en dirección norte encontramos, casi como un escondite de la naturaleza, Sa Calobra, una de las calas más bellas de la isla, aunque también es de las más visitadas y será imposible disfrutar de la soledad en este paraje evocador. Para llegar, tendremos que atravesar un camino que voltea los acantilados, adentrarnos en un túnel, y finalmente llegaremos a la desembocadura del Torrent de Pareis y la cala más apreciada de Mallorca, amparada por  la sombra del Puig Major, que con 1.445 metros de altitud es el pico más alto de las Islas Baleares.

 

Pollença y los paisajes extremos

Nos acercamos a la punta norte de la isla, y allí donde termina la tierra queda aún un lugar de una singularidad y extraordinaria belleza. Hablamos de Pollença, un municipio lleno de alternativas, donde la actividad cultural se mezcla con la naturaleza y el mar. Puntos obligados de visita son el Puente Romano, el Oratorio del Calvario, que hacen de Pollença un lugar a tener siempre presente.

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A escasos kilómetros del municipio llegaremos al núcleo del Port de Pollença, donde destaca el largo paseo marítimo y la imagen brillante, al fondo, de una fortaleza construida en 1624 y que veló por la isla en tiempos turbulentos . Nos podemos acercar también hasta Cala Vicente, un paraje extremo, donde lucen calas cristalinas al pie de la montaña Cavall Bernat. Es un lugar excepcional, por eso hace millones de años que el hombre ya descubrió este tesoro de la naturaleza y ahora podemos visitar las cuevas prehistóricas del Alzineret. El Cap de Formentor, como surgido de un embrujo por su magia, es el punto culminante para finalizar la visita del norte de la isla.

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UN ÚLTIMO REGALO
Antes de volver a Palma para coger el avión de vuelta, podemos desviarnos hacia el sur de la isla para encontrar uno de los paraísos naturales más evocadores, Es Trenc. Su playa es un arenal virgen y brillante de más de tres kilómetros y justo detrás de la costa surgen como espejismos, dunas blancas y estanques utilizados para extraer sal. En un paraje que agota las palabras, el último baño que nos cautivará para siempre con su belleza sin fin.

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Guía de hoteles


Típico de Mallorca... la ensaimada, una dulce tentación

El nombre ensaimada proviene de la palabra "saim", que significa "manteca de cerdo", uno de sus ingredientes. No obstante, el origen de este dulce no puede asegurarse a ciencia cierta a causa de la mezcla cultural de las Baleares en el pasado. Algunos afirman que los padres de la ensaimada fueron los árabes en el año 909. De hecho, su forma recuerda el turbante que los árabes llevaban. Por otro lado, algunos opinan que la ensaimada proviene de los panellets "bulema" que solían amasar los judíos.

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Los ingredientes para preparar la masa son harina, huevos, azúcar, levadura, leche y manteca de cerdo o aceite de oliva. Con la masa se forma un rollo que luego se enrolla como una espiral o caracol hasta conseguir que tenga su forma característica. Cuando ya está bien cocida, Se espolvorea con azúcar en polvo.

En los últimos años se ha empezado a ofrecer con un relleno de cabello de ángel, crema, chocolate, nata... pero la ensaimada tradicional es aquella que está hecha de masa y no está rellena.

Texto: Silvia Rodríguez

Fotos: Ibatur: www.illesbalears.es

 
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