Nápoles y la costa Amalfitana PDF Imprimir E-Mail
Nápoles y la costa Amalfitana, pasión italiana Nápoles y la Costa Amalfitana

 

 

Bañadas por las turquesas aguas del Mediterráneo, la romántica costa amalfitana guarda el secreto de la pasión italiana, en un paisaje espectacular donde reina el eterno Vesubio, en una mágica tierra, donde la melancólica elegancia del pasado permanece latente en cada uno de sus rincones, solo podemos dejarnos llevar por el romanticismo y disfrutar del Carpe Diem.

Ver vídeo

Sorrento

Permítanme que inicie este artículo hablando del séptimo arte, porque recorrer Nápoles, Positano, Sorrento o la isla de Ischia es vivir una historia de película, donde los tópicos italianos se dan la mano para hacernos disfrutar de un viaje en el que todas las pasiones tienen cabida. Estoy marcado por la época dorada del cine, donde las estrellas del celuloide tenían clase y desprendían auténtico glamour, no como los imitadores que pululan por las pantallas en la actualidad.

 Calle típica de Nápoles

Es por ello que Italia me hacer vibrar, disfruto de cada momento que paso entre sus gentes. Es uno de los pocos países en los que se puede disfrutar de los mismos escenarios que formaron parte de algunas míticas películas, cintas en las que viven para la eternidad los actores y actrices que me hacen soñar y que permanecen atrapados gracias a la magia del cine en la fascinantes décadas de los años 50 y 60, una época donde la elegancia y la belleza eran parte de lo cotidiano. 

En largometrajes como Matrimonio a la italiana, Pan, amor y fantasía, Il Gatopardo, Rocco y sus hermanos, o Capri, reinaban mujeres de felina belleza como Sofía Loren, de voluptuosas curvas como Gina Lollobrigida, simplemente perfectas como Claudia Cardinale o pasionales como Anna Magnani. Sin olvidar la elegancia canalla de Marcello Mastroniani, el teatral estilo de Vittorio de Sica o la inigualable y madura sonrisa de Clark Gable, que nos mostraron la alegría, pasión y belleza que forman parte del pueblo italiano. El Golfo de Nápoles fue testigo de muchas de aquellas escenas que marcaron una época. Recorramos juntos sus animadas calles, sus increíbles paisajes y descubramos la vitalidad de una región única y singular.

Nápoles

Mientras camino por el viejo barrio de Spaccanapoli, no puedo dejar de imaginar a la exuberante Sofía Loren vestida con un ajustado vestido. El contoneo de sus caderas me invita a bailar canciones de amor y su sonrisa ilumina todo los recovecos de la ciudad. Realmente me siento como Marcello Mastroniani, vestido con un traje de corte impecable y una impoluta camisa blanca, y con gesto seductor intentando conquistar a tan increíble mujer. Casi sin darme cuenta la escena toma vida aunque no es la Loren, tal vez se llame Paola, Chiara o Allegra, la bellisima italiana que se cruza ante mi, con sus elegantes gafas de sol, un conjunto informal pero muy estudiado donde cada detalle tiene importancia mientras, como no, un atractivo italiano con síndrome de don Juan le lanza una mirada con ademanes de cazador cazado. Todo ello acompañado por la banda  sonora más italiana que se pueda imaginar formada por el grito de una “mamma”  diciendo “¡¡¡¡¡Gianluca la pasta estaba preparada!!!! “, por  los pitidos de la vespas y motorinos que esquivan a los peatones que no dejan de hablar por el cellulare y los comerciantes incitándome a comprar sus mercancías), desde pescado fresco hasta  figuras navideñas con la efigie del Papa o Maradona, aunque mi paseo entre esta  caótica sinfonía llena de vida sea en el primaveral mes de mayo. 

La vespa es un medio de transporte muy típico en Italia

Caminar  por estas vetustas callejuelas es como recorrer las arrugas que surcan el rostro de una vieja mujer, bellísima en su juventud, y que conserva la esencia de la hermosura que la hizo única. El aroma salino del mar es su perfume, su malecón es un hermoso rincón donde los napolitanos se reúnen para comentar el ajetreado curso de sus vidas, los enamorados unen sus labios, y los melancólicos dejan volar su imaginación en busca de naves llenas de recuerdos.

Nápoles es pura Italia, junto a la elegante Florencia, y la inigualable Roma formó parte del Gran Tour, el viaje iniciático para escritores y poetas, para pintores y amantes de la vida, como Lord Byron, John Keats o Shelly que huyeron de las frías y brumosas tierras británicas en busca de la luz, el arte y la alegría italianas, de Napoles dijo Stendhal,“ Marcho, pero no olvidare Vía Toledo ni ningún otro barrio de Nápoles, según mi parecer sin punto de comparación, la ciudad más bella del universo”. Tal vez si el gran escritor francés recorriera hoy sus calles y plazas no pensaría lo mismo, pero seguro que disfrutaría de la ciudad con la misma pasión, porque tras el bullicio y la anarquía pervive toda la belleza que enamoró al escritor. Nápoles es como una familia numerosa, llena de pasión y locura, donde el desorden es parte de ella y donde todos permanecen unidos a pesar de los problemas haciéndola única y especial.

Sorrento

No solo Nápoles es un regalo para el viajero, desde allí y conduciendo un soberbio descapotable de los 60, mientras en la radio del coche suena That´s Amore de Dean Martín o Come Back to Sorrento de Sinatra, dos simpáticos y elegantes sinvergüenzas que son la muestra evidente de ese tipo de italianos que todos queremos ser, tipos que no se disfrazarían con vulgares camisetas de tirantes, ni ridículas gorras promocionales, o menos aún con ciertas bermudas que son el colmo del mal gusto. Recordemos que estamos en la elegante costa amalfitana así que conservemos las formas y vistamos acordes a un decorado tan hermoso. Hagamos que todo suene como una orquesta perfectamente afinada.

La carretera parece que se ha confabulado para hacerme disfrutar del destino, las interminables curvas hacen que espere con ansia el final del camino, mientras las azuladas aguas del Mediterráneo me recuerdan que aquí fue donde Ulises pidió ser atado al mástil de su navío, para oír el canto de las sirenas, un canto que jamás olvido.

 Limoncello, lícor típico italiano

Llego al atardecer a Sorrento cuando los dorados dedos del sol acarician las aguas y todo adquiere un tono mágico. El aroma a limón me embriaga, incitándome a beber un  limoncello ante el eterno guardián del golfo de Nápoles, el Vesubio, disfrutando ante el mítico volcán del mágico halo de parsimonia que surca mi alma y haciendo que este maravilloso momento quede grabado en mi corazón.

Atardecer en el golfo de Nápoles. Al fondo el Vesubio

Subido en un vieja vespa, recorro sus carreteras buscando los rincones más románticos y bucólicos. Me detengo en una de sus curvas para disfrutar de un helado y descubro  que una valla oxidada por el tiempo es el lugar elegido por los enamorados para sellar sus sentimientos. Cupido ha hecho de las suyas lanzando sus flechas por doquier, me fijo en un  pequeño candado, y leo “Arde per sempre la passione al nostro cuore, Ti amo Anna i Stefano”. No puedo dejar de pensar en aquellos dos amantes, que tal vez unos horas antes habían unidos sus labios en un beso eterno.

Con tan embriagadoras sensaciones nada mejor que embarcarme en el puerto sorrentino y dirigirme a la isla de Ischia, no tan conocida como su vecina Capri. Ischia es un lugar perfecto para conocer el carácter de los habitantes del golfo de Nápoles, gente amable y alegre que me invitan sin muchos preámbulos a compartir el banquete de  la boda en la que acabo de aparecer intentado descubrir al alma de los isleños. Es entonces cuando solo puedo decir ¡Viva Italia!

 Positano

El mejor viaje es el que nunca acaba o, mejor aun, el que nos gustaría que nunca acabara porque deseamos seguir soñado. Por ello mi penúltima parada italiana me lleva hasta la guinda del pastel, el pequeño pueblo de Positano. Encaramado en un escarpado acantilado, sus casas forman parte de un mágico enclave, donde la luz del Mediterráneo lo inunda todo para trasladarme en volandas al paraíso, donde el olor a limón se une al del espliego perfumando todos los rincones, su playa es el hogar de pintores y pescadores, de turistas y viajeros.

 Positano

Positano me hace soñar con amaneceres dorados en habitaciones que se asoman a un mar azul cobalto, mientras la brisa agita las rojas buganvilias que serpentean por la pared de una pequeña terraza y el aroma a limón me acaricia para marcarme con una alegre melancolía que hará que jamás olvide Nápoles y la costa Amalfitana.

Guía de hoteles

Datos Básicos

Prefijo telefónico: 00 39
Población: Casi sesenta millones de personas. Nápoles, la ciudad más poblada del sur de Italia, no llega a un millón de habitantes.
Idioma oficial: Italiano
Sistema Político: República parlamentaria

Clima

Las dos mejores estaciones para visitar Nápoles y la costa Amalfitana son primavera y verano ya que el clima es suave, con una temperatura media de 25 Cº. No obstante, en verano hay atascos en la carretera que une los diferentes pueblos y los hoteles y restaurantes suelen estar llenos. En invierno las tiendas y muchos negocios cierran y el ambiente es bastante desangelado.

Documentación necesaria

Los ciudadanos de la UE sólo precisan el DNI o el pasaporte.

Qué comprar:

La costa Amalfitana cuenta con unos productos de la tierra exquisitos: vinos, mozzarellas preparadas para llevar, tomates secos, anchoas de Cetara o botellas de limoncello. En Positano hay gran cantidad de tiendas de ropa de prestigiosas marcas italianas tan sólo aptas para los bolsillos más adinerados.

Cómo llegar:

La forma más cómoda y rápida de llegar a Nápoles es en avión. Desde España, algunas compañías regulares y de bajo coste ofrecen vuelos directos o con escala en una ciudad italiana. El aeropuerto napolitano de Capodichino se encuentra a tan sólo 10 km del centro. Una vez allí se requiere la combinación de varios medios de transporte para visitar la costa, siendo el coche más adecuado.

Teléfonos de emergencia:

113   Socorro Público de Emergencia, 112 Policía (Carabinieri), 118 Emergencias médicas,  116 Socorro en carreteras – ACI (Automóvil Club Italiano).
(Todos los números que empiecen con 800 son gratuitos)

Más información en:
www.amalficoast.com
www.turismoregionecampania.it
www.enit.it

Agradecimientos:
IRVAT


Texto y fotos: Thor Jurodovich Kostich

 
< Anterior   Siguiente >
 


Inicio | Actualidad | Reportajes | Entrevistas | Publicidad | TyOnline | Contactar

© 2010 Turismo y Ocio :: Revista de turismo y viajes on-line